Lo que periodistas y críticos de arte han escrito sobre la pintura de Alejandro Galindo Yauris.
Antonio Muñoz Monge
Narrador y periodista.
«De un narrador y periodista invitado», en el catálogo de la exposición De Dioses y Hombres, Centro Cultural José María Arguedas, Lima, noviembre de 2004.
Alejandro Galindo viene de otros cielos y otros aires, su Andahuaylas nativo es conocido como la tierra de los celajes, esas nubecillas de colores que graciosamente surcan el cielo, especialmente en las tardes, como entregando un encargo o un presagio alegre, afortunado. Los andahuaylinos saben de esto y cuando elevan la vista para admirar los celajes lilas, granates, violáceos que pasan flotando por sobre sus cabezas, lo hacen buscando la buenaventura, la gracia de vivir los días plenamente.
Alejandro Galindo es una feliz consecuencia de esto. Desde el minuto preciso de su inicio como pintor, apostó por su tierra, por el color del tiempo de todos los días y todas las horas. Por el color de los amaneceres cuando la luz primera pinta a las flores, al hombre en sus esperanzas, a los surcos en su arado y la fuerza de la semilla.
Pedro Escribano
Poeta y periodista.
«De un poeta y periodista invitado», en el catálogo de la exposición De Dioses y Hombres, Centro Cultural José María Arguedas, Lima, noviembre de 2004.
Alejandro Galindo ha nutrido su arte con la experiencia de su vida. Un arco iris, muchas veces vangoghianos, une sus inquietudes estéticas con la experiencia cotidiana. Escenas de la vida campesina, la ternura de sus niños o mujeres del campo, visiones de paisajes: casas andinas, caminos y largos senderos que se pierden en un resplandor luminoso.
La energía y firmeza de sus colores excluyen toda posibilidad de sentimentalismo. En el arte de Galindo apreciamos un realismo poético que rescata obstinadamente la figura y los sucesos humanos.