Otros artistas escriben sobre la pintura de Alejandro Galindo Yauris. Los textos se publican tal como los entregaron sus autores.
Antonio Pedrero
Artista plástico pintor. Zamora, España, 2026.
En arte la transmisión de los sentimientos es fundamento y memoria. No tiene sentido lo contrario. Y es este el principio de todo artista que sabe que sus posibilidades en el hecho artístico no son otras que su transmisión a través de un lenguaje más afín, más idóneo.
Alejandro Galindo (Perú, 1962) es muy consciente de este principio y sabe que sus mensajes pictóricos tienen una doble utilidad: la plástica por un lado, y su humanidad por otro, enraizados en los ancestros históricos y culturales peruanos.
Así, ocurre en sus pinturas, que inicialmente se nos presentan en una aparente información de curioso observador, a veces en una aparente cotidianeidad de oportuna mirada y en otras, de persistente investigador de sus profundas raíces más genuinas y primarias. Y esto confiere un gran atractivo a sus pinturas y mensajes. Es un artista plástico que no desdeña para nada sus útiles mensajes de una plástica sentida y vivida incluso más allá de esta una primera apariencia.
Sabe que la transmisión cultural es fundamental para nuestra comprensión más profunda de esa parte de la tierra que nos vio nacer y que, en este caso, es su Perú, fundamento histórico y ancestral memoria de este Universo que, a través de su arte, todos vivimos.
Arturo Lucas
Pintor. Torrefrades de Sayago, España (n. 1953).
Oda para las piedras pintadas
La pintura de ida y vuelta de Alejandro Galindo discurre desde el horizonte figurativo del universo andino.
Es una propuesta artística basada en el misticismo tradicional y está elaborada mediante un lirismo poético. Su figuración no aspira a imitar la realidad. Es un rito que rasga el lienzo del olvido y resiste la tempestad del tiempo. Su universo plástico bebe en la fuente sonora del universo de José María Arguedas. Y recoge la herencia de La Escuela Indigenista Peruana para llevarla, vibrando, sobre el arpa de las alas del cóndor.
Pinturas con mirada de abismo, trazos de huayno donde naufraga la melancolía del relámpago. Manos que siembran luz en las sombras. Azules fríos congelados en las mantas de las madres. Amarillos de retama que estallan en los cerros. Verdes quebrada que habla el idioma del agua. Figuras en el lienzo que saben de la huella del rito. El Paisaje como un elemento emocional simbólico que dialoga con la herencia indígena.
En la cosmovisión que rescataba Arguedas palpitaba la fuerza sonora y sagrada del mundo andino como materia viva. Y también se posaba sobre las piedras sagradas que guardan en su seno el rescoldo del rayo.
El oleaje de las «cortinas» de las piedras de Sayago deja siempre sobre la tierra un sitio frente al ritmo de las «hincaderas» donde se levanta el menhir sagrado de las «tres lanchas». Es el lugar de la «portalada» abierta a la luz que engendra y fecunda la tierra. Y es un puerto de destino para el temblor de las emociones azules.
Comparto con Arguedas ese katatay, ese temblar, que me gusta imaginar que también sintió cuando llegó a los puertos de mi tierra sayaguesa:
«Dicen que tiembla la sombra de mi pueblo; […]
José María Arguedas, «Temblar» (Katatay), 1965.
¡No tiembles, dolor, dolor!
¡La sombra de los cóndores se acerca!».
Sobre una pintura de Alejandro Galindo habían quedado varadas las hojas-barco sagradas de la coca. Se acurrucaban sobre unas manos talladas a golpe del viento. Eran una ofrenda a «Tupac Amaru kamac Taytan Chisman»… A nuestro padre creador Tupac Amaru.
Ahora estos barcos de hoja llegarán al puerto que, una vez, fascinó a J. M. Arguedas por los ríos de colores (Apurímac) y surcarán navegando los bucles del tiempo. Sobre las mareas preñadas de pinceladas de azul puna, «que la golondrina de oro de los cielos fecunde otros dioses en tu corazón cada día» (J. M. Arguedas).
Jesús Martínez, OSTERN
Artista plástico, visual y audiovisual. Valladolid, España.
La obra pictórica de Alejandro Galindo Yauris se caracteriza por una profunda búsqueda de la dimensión espiritual del arte. Su pintura trasciende la mera imitación de la naturaleza para conectar con el alma humana y con la necesidad interior de expresar aquello que no puede percibirse únicamente a través de los sentidos. Desde esta perspectiva, sus composiciones reflejan el alma de la realidad, más allá de la simple representación visual, invitando al espectador a descubrir un significado más profundo en cada escena.
Para alcanzar este propósito, el artista simplifica las formas y los objetos, eliminando los detalles accesorios y concentrándose en aquellos elementos capaces de comunicar la esencia de lo representado. Del mismo modo, utiliza el color como un poderoso medio de expresión emocional, liberándolo de su función meramente descriptiva para convertirlo en un lenguaje capaz de transmitir sentimientos y estados de ánimo. Su producción muestra una marcada predilección por la naturaleza, los animales, los temas costumbristas y los campesinos, a quienes considera símbolos de la pureza, la autenticidad y el espíritu creativo.
En conjunto, la obra de Alejandro Galindo Yauris constituye una propuesta artística que trasciende la representación objetiva de la realidad. Mediante el color, la simplificación formal y la expresión de la interioridad, el artista ofrece una visión en la que la pintura se convierte en un medio para descubrir la esencia espiritual del ser humano y del mundo que lo rodea.